Los
dolores no justificados, por ejemplo, son una señal de alarma común, así como
la combinación de fiebre, cansancio constante y pérdida de peso. La inflamación
de los ganglios linfáticos, la anemia y los moretones frecuentes, que aparecen
sin que haya habido un traumatismo previo, así como los dolores de cabeza
acompañados de alteraciones en el sueño o vómito, o la presencia de hinchazón
en el abdomen, son otros de los síntomas que nos pueden poner en alerta a la
hora de detectar un posible caso de cáncer. En últimas investigaciones
realizadas por la facultad de medicina de la universidad de Amsterdam, se ha
determinado que los bebes nacidos a los 7 meses de gestación tienen un 95% de
probabilidad de sufrir leucemia linfoide aguda (LLA).
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